La experiencia en D. Honor de varias jugadoras que han jugado en el Puerto del Carmen

Doly Milán jugó en el Puerto del Carmen en dos etapas diferentes

Doly Milán jugó en el Puerto del Carmen en dos etapas diferentes

LanzaroteDeportiva.com

 

El ascenso del Club Balonmano Puerto del Carmen convierte al club tiñosero en el tercer club de balonmano femenino de la isla de Lanzarote en disputar la máxima categoría del balonmano nacional tras los pasos del Vifirihati y el Tahíche y el cuarto conjunto de la isla de Lanzarote en disputar una máxima competición liguera española, sumándose el Club de Judo Costa Teguise a este elenco de ilustres clubes, permaneciendo en esta división desde hace 11 años.

 

El equipo de Tías ha formado a infinidad de jugadoras a lo largo de su historia y a otras que, sin haber sido formadas en el club, también han tenido su momento para defender la elástica amarilla. Sin embargo, sólo unas pocas han podido ser agraciadas con vestir la camiseta del Club Balonmano Puerto del Carmen y jugar en la máxima competición nacional, obviamente, con otro equipo.

 

Algunas, como Rosa Álvarez o Mary Sánchez, están de nuevo en el club donde se formaron, otras se formaron en el Puerto del Carmen pero hicieron carrera fuera y otras, formadas en otros equipos, jugaron en el equipo tiñosero pero antes ya habían jugado en la División de Honor Nacional.

 

LanzaroteDeportiva ha contabilizado a cerca de una veintena de jugadoras que pasaron por el club y también, en algún momento, jugaron con en División de Honor. Nos hemos intentado poner en contacto con todas ellas, aunque en algún caso no lo hemos conseguido, pero hemos tenido la posibilidad de hablar con muchas.

 

Keyla Hernández es una de esas jugadoras que no se formó en el Puerto del Carmen, pero que ahora está a las órdenes de Miguel Ángel Lemes tras criarse en el Zonzamas y jugar en la campaña 18/19 en el Elche de la División de Honor. La lateral fue objeto de deseo la campaña pasada por los equipos de la isla, pero finalmente se decidió por el Puerto del Carmen, con quien ha ascendido. “La División de Honor es una categoría muy competitiva pero a la vez muy bonita, en la cual se exige bastante pero se aprende mucho”, nos cuenta la jugadora a LanzaroteDeportiva, explicando que “esta es una buena oportunidad para volver a disfrutar todos de lo bonito que es el balonmano en todos los aspectos”.

 

Otra jugadora que defiende actualmente los colores del club pero que tiene pasado en la élite del balonmano nacional es Rosa Álvarez. Tras una temporada en el Itxako en la campaña 04/05 y un segundo tren en la 16/17 con el Atlético Guardés consiguiendo la liga, la jugadora considera que “en División de Honor el juego es mucho más duro, más físico y más contacto”. La central explica que “creo que el Puerto del Carmen merece el ascenso después de 24 temporadas en División de Honor plata haciendo un trabajo de cantera admirable”. Se retrotrae a su infancia cuando nos confiesa que “yo tuve la suerte de ver al Tahiche cuando era pequeña y era una suerte para mi ir a ver a esas grandes jugadoras que fueron un referente, muchas de ellas de aquí y conocidas”. Por eso, explica, “el balonmano en Lanzarote siempre ha tenido buenas jugadoras de nivel y muy reconocidas en la historia, así que este ascenso es un reconocimiento a todo el balonmano de la isla, y siempre con vistas a que sigan saliendo jugadoras de la cantera, gracias al gran trabajo que hacen los clubs”.

 

Mary Sánchez, otra de las jugadoras actuales del club y formada en la escuela amarilla, a parte de ser actualmente formadora y entrenadora en la base, es otra de las jugadoras que tuvo la oportunidad de jugar en División de Honor. Fueron tres años, primero con el Cleba León, después con el Alcobendas y después con el Mavi Gijón, donde aprendió a vivir lo que es el balonmano profesional tras pasar toda la vida en el Puerto del Carmen, donde volvió hace dos campañas. La extremo izquierda cree que “la División de Honor es una categoría muy exigente, pero muy gratificante, por todas las experiencias que me ha dado y me ha hecho disfrutar” y considera que el ascenso “es un reconocimiento para la isla, ya que este deporte minoritario está teniendo un crecimiento a nivel nacional y vamos a poder transmitir a los niños de la isla este deporte a alto nivel”.

 

Vesi Nenkova, aunque este año ha tenido una batalla muy especial contra el cáncer, empezó la temporada con el equipo lanzaroteño con el que dejó buenas sensaciones, pero sólo pudo permanecer tres meses en la cancha. Años atrás, confiesa “tuve la oportunidad de debutar unos minutos en Divisiónd e Honor, siendo muy jovencita en Vicar Goya Almería”. La lateral izquierda explica que “para mi, la División de Honor, ya no es lo que era hace unos años, al igual que el balonmano en general”, pero “me parece la categoría obviamente más competitiva, y con mayor posibilidad de desarrollarte como jugadora”. Respecto a lo que supondrá este ascenso para el Puerto del Camrne, comenta que “me parece una maravilla, que después de Salud Tenerife, un año y poco más tarde, otro equipo ingrese en la máxima categoría, un club que lleva detrás de este objetivo muchos años”. Vesi nos cuenta que “se lo merecen como club y como personas y solo estoy deseando volver a disfrutar viendo a un equipo más de Canarias debutando en la Liga Iberdrola, con tres islas que forman parte de esta liga y me parece muy positivo para el balonmano canario y para las islas en general”. Finaliza con un rotundo “mi más sincera enhorabuena”.

 

Cristina Barrios, quien jugara en el equipo amarillo desde su inicio, a los 7 años, hasta los 18, ocupando la posición de lateral izquierda, marchó de la isla para jugar en el Itxako en la 08/09, después en el Ribarroja (09/10), dos campañas en el Mar Alicante (10/11 y 11/12), para regresar al Itxako (12/13) y jugar tres campañas más en el Guardés (de la 13/14 a la 15/16). Desde su experiencia “es un salto de nivel en el que me podía seguir formando como jugadora y tener cada vez aspiraciones mayores”, reconociendo que “poder vivir de lo que te gusta es un privilegio”. Al ser preguntada sobre el ascenso del Puerto del Carmen y que el año que viene haya balonmano de máxima categoría en la isla responde sin dudar que “en la isla se trabaja muy bien el balonmano base , pero muchas jugadoras con mucho nivel cuando pasan de la categoría juvenil no tenían la posibilidad de seguir creciendo y acababan jugando en equipos de segunda”. Explica la jugadora que “estos últimos años el balonmano conejero ha dado una paso hacia delante, teniendo en nuestra isla 3 equipos en división de plata, que no es moco de pavo” para recalcar que “ahora con la llegada del CBM Puerto del Carmen a la máxima categoría, todas esas niñas que sueñan con ser Carmen Martin o Nerea Pena van a tener más cerca la posibilidad se ser una de ellas”. Por último, Cristina aprovecha para “darle la enhorabuena al club, este ascenso es sinónimo de un trabajo constante y bien hecho durante muchísimo tiempo”.

 

Años atrás, y tras jugar una campaña con el Leganés (2001) y otra con el Tahíche (2002) fichó por el Puerto del Carmen la jugadora Leticia Pérez, que estuvo dos temporadas en el seno del equipo tiñosero, la 2005/2006 y la 2006/2007. La que fuera lateral izquierdo comenta que “la División de Honor es muy dura y hay que estar fuerte físicamente”, reconociendo que el ascenso del Puerto del Carmen “es un sueño conseguido por el balonmano lanzaroteño, ya que llevamos muchos años luchando y hay nivel para estar ahí”.

 

Nereida Montelongo, que jugara en el Puerto del Carmen de División de Honor hasta hace unos años, también tuvo su momento en la máxima categoría. La pivote, formó parte del CB Tahíche bajo las órdenes de Jesús Casanova en la División de Honor, jugando también varios años en Tenerife. Reconoce que “la categoría es muy bonita, pero muy dura” pero que será importante para el deporte insular al “volver a estar en boca de todos los clubes de la península tanto a nivel deportivo, como para que la isla tenga importancia económica y turística”

 

Otra de las jugadoras que pasó por el Puerto del Carmen tras hacerlo primero por el Vifirihati y el CB Tahíche fue Begoña García. La pivote sólo estuvo una temporada en el seno del club amarillo finalizando la década de los 90. “Jugar en División de Honor, para nosotras, fue la recompensa al sacrificio, el resultado de muchísimo esfuerzo, un orgullo y sobre todo un honor que afrontamos con mucha responsabilidad y seriedad”, nos explica. Sobre lo que supone para la isla que volvamos a tener un equipo en la máxima categoría, lo tiene claro, “el balonmano en Lanzarote, especialmente el femenino, a lo largo de su historia ha tenido muchos y grandes logros a nivel nacional, fuimos campeonas de España, equipos en las máximas categorías, jugadoras en la selección nacional, buenos entrenadores y grandes directivos que han dado mucho por este deporte. Por lo tanto, para un equipo de Lanzarote volver a la máxima categoría y precisamente el Puerto del Carmen, que lo hace por primera vez en su historia, demuestra que el balonmano de Lanzarote seguirá siendo un referente a nivel nacional y un gran orgullo para el deporte insular”.

 

Si miramos a la portería, la figura de Doly Milán siempre ha destacado desde que debutó en División de Honor con el Vifirihati, pasando después un año por el Universidad Complutense de Madrid y los años que el Tahiche estuvo en División de Honor. Doly es de las que estuvo en el club amarillo en varias etapas, concretamente en dos y en ambas, muy diferentes, ayudó al equipo a acceder a la fase de ascenso. “La División de Honor es Balonmano Puro”, expresa la portera, que cree que “el hecho de que tengamos un equipo en esta categoría es una oportunidad para seguir creciendo deportivamente”.

 

Otra de las jugadoras que pasaron por el Puerto del Carmen, pero previamente habían jugado en el Tahíche de División de Honor fue Soraya González. Su paso de la extremo izquierda por el equipo tiñosero fue corto, de tan sólo una temporada, pero lo suficiente para apreciar el trabajo que se hace en el club. “A nivel deportivo, la División de Honor es un reto semana tras semana, que hacia que todos los partidos fueran finales”, recuerda la jugadora, que espera que esto es “algo que no se debería dejar escapar”.

 

Lorena Rocío también estuvo un año sólo en el Puerto del Carmen, pero antes adquirió experiencia en División de Honor con el CB Tahíche jugando la campaña 01/02 y 02/03. La que fuera central del equipo blanquizul recuerda que en la División de Honor había un nivel muy alto y eramos un equipo que como objetivo tenía prácticamente no descender por lo que cada partido era una final, con el desgaste que eso conlleva. Aún así fueron dos años de aprendizaje constante, donde lo primero era aprender a perder y a partir de ahí a disfrutar lo bueno de cada partido, dejando anécdotas muchísimas, que todavía hoy me sacan una sonrisa”. El hecho de volver a tener un equipo en la máxima categoría “me encanta”, expresa, porque “la idea de que el nombre de la isla vuelva a oírse en lo más alto del balonmano nacional y para los que ya vemos los toros desde la barrera es una gozada poder disfrutar de jugadoras del máximo nivel”. Por eso les deja un consejo a las jugadoras del equipo tiñosero de la próxima temporada, “que disfruten de la experiencia a tope”.

 

Otra de las jugadoras que vistió la camiseta del Puerto del Carmen y jugó en División de Honor fue Begoña Ramírez. Tuvo la suerte de debutar en la categoría siendo juvenil del Vifirihati, jugó una temporada en el Rocasa Remudas y también en el CB Tahíche, antes de jugar con el equipo tiñosero, donde permaneció cuatro temporadas. La central considera que “en la División de Honor los clubes mueven mucho dinero y eso repercute en grandes jugadoras, que tendremos la suerte de poder ver la próxima temporada”. “Volveremos otra vez a disfrutar del balonmano en la élite, requiere muchísimo esfuerzo, pero Lanzarote volverá a nombrarse fuera, veremos a las mejores jugadoras y sin duda alguna lo pasaremos muy bien”, comenta la exjugadora.

 

Belén García, quién jugara en el Puerto del Carmen en dos etapas diferentes y que antes lo hiciera en el Vifirihati durante toda la existencia del club y en el Club Balonmano Tahíche, cree que la categoría es “lo mejor que te puede pasar como jugadora, jugar al máximo nivel, es un esfuerzo brutal para todo el grupo pero muy bonito”. Respecto a lo que supone para la isla volver a estar en la máxima categoría, explica que “es fenomenal, pero que el Puerto del Carmen sea el equipo es increíble ya que es un club que se merece lo máximo por su esfuerzo y los años que han trabajado”.

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