Lección de deportividad en un partido de fútbol base en el Puerto del Arrecife
Domingo Cabrera del Rosario, testigo y parte de lo sucedido en el encuentro

Domingo Cabrera del Rosario, testigo y parte de lo sucedido en el encuentro
LanzaroteDeportiva.com / Foto: Archivo
Muchas veces escuchamos o leemos lo “viciado” que está el fútbol base y que los padres tienen culpa de ello. Vemos en la prensa a nivel nacional agresiones de los padres entre ellos mientras los niños están jugando un partido de fútbol y divirtiéndose, haciendo lo que quieren, jugar. Otras veces el receptor de esas agresiones no es el padre de un jugador, sino el colegiado de la contienda, que tiene que aguantar “carretas y carretones”…..hoy les traemos una historia diferente.
Fue el pasado domingo 19 de marzo, por la mañana, el mismo día del padre, en “El Puerto del Arrecife”. Ahí se disputaba un partido de la categoría alevín entre la UD Lanzarote A y el Sporting Tías A.
Faltaban 3 minutos para la finalización del encuentro y el colegiado del choque, el veterano Domingo Cabrera del Rosario, había señalado una falta a favor del equipo visitante. El árbitro mandó a tirar la falta y se adelantaron los jugadores de la UD Lanzarote, aunque detuvo el portero el balón.
“Tenía que volver a tirarse la falta pero un jugador de cada equipo empezaron a tirarse el balón entre ellos”, señala el árbitro, que ha accedido a contar lo sucedido tras pedir permiso al Colegio de Árbitros. “Inmediatamente bajaron los padres de los jugadores y quitaron a sus hijos de ahí”, nos dice, “sin decirle nada al contrario y diciendole a sus hijos que lo que estaban haciendo estaba mal”. “Fue un acto de deportividad como hace tiempo que no había visto en el fútbol base”, nos narra aunque tuvo que coger el reglamento y hacer lo que le correpondía.
“Fui donde estaban los padres con los hijos y les conté que la última vez que expulsé a un niño los campos de fútbol eran de tierra, pero que estaba obligado a expulsarlos por su comportamiento. Lo entendieron”, nos dice apenado por haber tenido que tomar esa decisión.
El partido siguió los minutos que quedaban y acabó con el resultado de dos a cero. “Me aplaudían los padres por haber sido comprensivos con los niños, pero es que las palabras de los niños agradeciendo el trato que había tenido con ellos me hicieron emocionarme”, dice el colegiado.
Una vez rellena el acta y duchado el árbitro, cuando se disponía a marchar de las instalaciones, tuvo otra sorpresa. “Varios jugadores estaban esperándome fuera y me agradecieron el trato y el arbitraje que les había hecho, para mí fue una sorpresa muy grande”.
Casualidades de la vida hizo que el árbitro se encontrara con el jugador del Lanzarote al día siguiente y este le confesó que se había equivocado, que estaba nervioso y que le perdonara…. y lo mejor de todo es que el jugador del Sporting Tías, con el que también coincidió, le dijo lo mismo.
Al final una buena historia donde fútbol base, niños, árbitros y deportividad, van unidos por el lado amable, para alejarnos de las ruindades del deporte y todo ello con el nexo de Domingo Cabrera del Rosario y dos padres con mucho sentido común.













