Unión Sur Yaiza, atrapado en un déjà vu deportivo que amenaza con repetirse
La afición del equipo teme ante tanta casualidad

LanzaroteDeportiva.com
El fútbol, como la vida, suele castigar a quien no aprende de sus errores. En el caso del Unión Sur Yaiza, las coincidencias entre la pasada campaña y la actual son tantas que resultan inquietantes. Dos temporadas consecutivas marcadas por cambios de categoría, decisiones similares y una preocupante repetición de patrones que han llevado al club a caminar peligrosamente cerca del mismo desenlace.
Empecemos por el principio. En la campaña anterior, el Unión Sur Yaiza afrontó el reto de competir en una categoría superior tras ascender de Tercera Federación a Segunda Federación. En la actual temporada, el escenario se repite, aunque a la inversa: descenso desde Segunda Federación a Tercera Federación. Dos contextos distintos, pero una sensación común de fragilidad estructural.
La planificación deportiva vuelve a situarse en el centro del debate. Si el curso pasado se inició con una plantilla que generaba dudas para una categoría tan exigente, este año la historia se repite, esta vez por lo corto del plantel. Aun así, y contra todo pronóstico, el equipo respondió inicialmente en ambos ejercicios. En la temporada 24/25, el Yaiza se instaló desde el inicio en puestos de playoff a Primera Federación. En la presente campaña, pese a los problemas, el conjunto volvió a mantenerse en la parte alta de la clasificación durante varias jornadas.
Sin embargo, el punto de inflexión llegó de manera abrupta. A finales de octubre de 2024, el equipo encadenó una racha de 19 partidos sin conocer la victoria, pasando de luchar por objetivos ambiciosos a caer al descenso. Esta temporada, la última victoria llegó a comienzos de noviembre de 2025 y, desde entonces, el equipo suma ya 11 encuentros sin ganar, desplomándose desde los puestos de playoff hasta el borde de la zona roja.
Las lesiones han sido otro denominador común. El curso pasado, jugadores clave como Aitor, Castaño o Ayoze pasaron periodos en el dique seco. Este año, la historia se repite con futbolistas fundamentales para el entrenador como Matías Sosa o Josué, mermando notablemente el rendimiento colectivo.
A ello se suma el bajo rendimiento de varios refuerzos. La pasada campaña salieron jugadores como Joel Domínguez, Rayco o Ismael Escobar; esta temporada ha ocurrido algo similar con Diosbert, Álvaro Garrido o Bangoura. Incluso los futbolistas de la casa no han escapado a esta dinámica. Gregorio y Javi Melián tuvieron que buscar minutos lejos del club, y en el presente curso vuelve a ser Gregorio quien se marcha para poner fin a una sequía de oportunidades que ya se prolonga durante temporada y media.
Con el equipo en caída libre, el club optó el año pasado por destituir a su entrenador, Maxi Barrera. En la actual campaña, el relevo en el banquillo ha llegado con la salida de Juan Antonio Machín. Entonces aterrizó Emilio Ferreras con el mercado de fichajes cerrado y sin margen de maniobra para retocar la plantilla. Ahora, el reto recae en Ezequiel Vieites, con dos diferencias sustanciales: el mercado de fichajes aún permaneció abierto por unas horas y, además, la plantilla ha sido confeccionada bajo su supervisión, ejerciendo como director deportivo.
El desenlace de la pasada campaña es bien conocido: el Unión Sur Yaiza acabó descendiendo de categoría. Las similitudes con la situación actual son evidentes y preocupantes. La esperanza del club y de su entorno es que los cambios recientes sirvan para romper este ciclo y evitar que la historia vuelva a repetirse. El tiempo, y los resultados, dictarán sentencia.













