Historial del atleta Óliver Henríquez

  LanzaroteDeportiva.com   Óliver Henríquez Foster nació en La Laguna de Tenerife el 27 de agosto de 1975, aunque un año después se desplaza a Lanzarote debido al trabajo de su padre, permaneciendo primero en Arrecife, luego en Puerto del Carmen y posteriormente de nuevo en Arrecife.   En 1977 la vida de Óliver cambia radicalmente. Durante una travesía marítima sufre un accidente mortal del que logró reanimarse, quedando en estado de coma vegetativo y perdida total de funciones de relación. El proceso se considera irreversible y el diagnóstico implacable: decorticación, es decir, desconexión total del mundo que le rodea (sordo, ciego, mudo, inconsciente y paralítico total).   No obstante su madre inicia una lucha tenaz por su recuperación que se inicia de forma tímida a los 3 meses del accidente porque Óliver cae de su cama al suelo y hace pensar que se había movido. Ese movimiento que en un comienzo los médicos catalogaron de Crisis Convulsiva Epiléptica fue el comienzo de una serie de acontecimientos de dificil o imposible explicación científica llevándolo, años después ha realizar muchas competiciones atléticas y náuticas en Lanzarote.   Óliver Henríquez, con 22 años ha sido el único lanzaroteño presente en el Marathón de Nueva York (1997), con 24 años participa en el Maratón de Londres (1999) y con 25 años en el Marathón de Chicago (2001), habiendo logrado superar todas estas pruebas, a pesar de su minusvalía superior al 70%, con tiempos próximos a las 5 horas.   Su afán de superación ha sido tal que en pruebas como La Milla nocturna o el Medio Marathón de La Santa, ha participado en el grupo sin limitaciones físicas y siempre obteniendo un progreso continuado. Uno de los momentos más ilustrativos de sus ganas por crecer llegó en el año 2000 cuando consiguió participar, […]

 

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Óliver Henríquez Foster nació en La Laguna de Tenerife el 27 de agosto de 1975, aunque un año después se desplaza a Lanzarote debido al trabajo de su padre, permaneciendo primero en Arrecife, luego en Puerto del Carmen y posteriormente de nuevo en Arrecife.

 

En 1977 la vida de Óliver cambia radicalmente. Durante una travesía marítima sufre un accidente mortal del que logró reanimarse, quedando en estado de coma vegetativo y perdida total de funciones de relación. El proceso se considera irreversible y el diagnóstico implacable: decorticación, es decir, desconexión total del mundo que le rodea (sordo, ciego, mudo, inconsciente y paralítico total).

 

No obstante su madre inicia una lucha tenaz por su recuperación que se inicia de forma tímida a los 3 meses del accidente porque Óliver cae de su cama al suelo y hace pensar que se había movido. Ese movimiento que en un comienzo los médicos catalogaron de Crisis Convulsiva Epiléptica fue el comienzo de una serie de acontecimientos de dificil o imposible explicación científica llevándolo, años después ha realizar muchas competiciones atléticas y náuticas en Lanzarote.

 

Óliver Henríquez, con 22 años ha sido el único lanzaroteño presente en el Marathón de Nueva York (1997), con 24 años participa en el Maratón de Londres (1999) y con 25 años en el Marathón de Chicago (2001), habiendo logrado superar todas estas pruebas, a pesar de su minusvalía superior al 70%, con tiempos próximos a las 5 horas.

 

Su afán de superación ha sido tal que en pruebas como La Milla nocturna o el Medio Marathón de La Santa, ha participado en el grupo sin limitaciones físicas y siempre obteniendo un progreso continuado. Uno de los momentos más ilustrativos de sus ganas por crecer llegó en el año 2000 cuando consiguió participar, como deportista federado, en un evento nacional de 1500 metros, haciendo al año siguiente la travesía de Naos y el Triatlón organizado por el Real Club Náutico de Lanzarote. Lo más curioso es que 6 meses antes los médicos decían que era desde su punto de vista médico y técnico sería imposible que pudiera conseguirlo, meses después haría el aquatlón del reducto.

 

Además de la práctica del atletismo, como corredor de fondo ha logrado adquirir otras destrezas deportivas para las que no tenía prácticamente capacidades reales, desde el punto de vista físico, técnico y médico, tales como una flexibilidad inaudita en los ejercicios de relajación y estiramiento (siendo espástico), practica los 4 estilos de natación, incluida la mariposa, hace ciclismo (a pesar de su afectación fundamental en la coordinación de movimientos y equilibrio), el windsurfing (impensable con sus transtornos del equilibrio) que ha constituido su mayor afición llegando a estar incluido en el «Grupo de veteranos de Matagorda» y en el momento actual se encuentra inscrito en cursos de embarcación tipo Kayac.

 

Al margen de su participación activa en el deporte y como colaboración al fomento del mismo el primer curso de Enfermería de la ULPGC en la Escuela Universitaria de Teguise ha patrocinado con carácter anual, desde hace 17 años, «el trofeo Óliver» de 5 millas aproximadamente, abierta a libre participación y en la que Óliver corrió el pasado 29 de marzo.

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