Óscar Martín: “No sé si será la última temporada, pero quiero disfrutarla como si lo fuera”
Óscar Martín encara una temporada especial: seguir disfrutando del fútbol y perseguir con el Barco un ascenso a Segunda Federación.

Ariane Barrios / LanzaroteDeportiva.com
Óscar Martín afronta su séptima temporada en el CD Barco con la ilusión de seguir disfrutando del fútbol, mientras prepara también su futuro ligado al deporte como entrenador y coordinador de base.
El futbolista lanzaroteño afronta una nueva temporada en el CD Barco después de una trayectoria marcada por su paso por diferentes equipos, categorías y experiencias fuera de España. En esta entrevista, Óscar Martín repasa los momentos que han marcado su carrera, habla de su presente en el conjunto gallego y explica cómo prepara su futuro dentro del fútbol.
El camino de Óscar Martín en el fútbol comenzó a marcarse desde muy joven. El jugador lanzaroteño recuerda especialmente el momento en el que dio el salto del fútbol juvenil al sénior con el Lanzarote, una etapa que considera determinante para todo lo que vendría después.
“Creo que todos los años y todas las temporadas han sido especiales y siempre ha habido cosas que destacar, pero la más importante fue la primera: el salto de juvenil a sénior, a Segunda B, con el Lanzarote”.
Aquel paso supuso mucho más que un cambio de categoría. Para el futbolista, fue el momento que terminó marcando su futuro y le permitió convertir su pasión en una profesión. “Esa etapa fue la que marcó mi futuro. Al final, me marcó el hecho de poder vivir del fútbol durante tanto tiempo”.
De paso por el norte a sentirse como en casa
La idea inicial de Óscar Martín cuando llegó al CD Barco era muy diferente a la realidad que terminaría viviendo. Con 31 años, el futbolista afrontó su llegada al conjunto gallego como un paso más antes de regresar a casa, pero el buen ambiente del vestuario y el trato recibido por el club hicieron que su estancia se prolongara mucho más de lo previsto.
“Mi idea era venir al Barco, aquí a Orense, como último pasito antes de volver a casa. Vine con 31 años y digo: bueno, un par de temporadas por aquí por el norte”.
La posibilidad de jugar en una zona que hasta entonces no conocía también le resultaba atractiva. Sin embargo, fue el carácter del club y la acogida que recibió desde el principio lo que terminó haciendo que se sintiera cada vez más cómodo.
“Me atraía mucho el verde y nunca había jugado tan cerca del norte y me gustaba mucho la idea. Un club familiar, guay, que me trató muy bien y eso hizo que me sintiera como en casa”.
Siete temporadas después, aquella idea de estar únicamente un par de años ha quedado atrás. El Barco se ha convertido en una parte importante de su vida, no solo por lo vivido dentro del terreno de juego, sino también por los vínculos que ha creado fuera de él. “Estoy muy a gusto aquí, estoy muy asentado, tengo mis amigos, ya casi mi vida hecha por aquí”.
Por eso, tampoco se atreve a poner fecha al final de su carrera. Óscar sabe que el momento de colgar las botas llegará algún día, pero prefiere vivir el presente. “No sé si será la última, pero bueno, quiero disfrutarla como si fuera la última”.
La experiencia como aliada
El paso de los años también ha cambiado su manera de entender y afrontar el fútbol. Óscar reconoce que el jugador que hoy compite en el CD Barco poco tiene que ver con aquel joven que salió de Lanzarote con 20 años. “Ahora mismo soy un jugador totalmente diferente al que salió de Lanzarote con 20 años”.
La evolución física propia de la edad le ha obligado a buscar nuevas herramientas dentro del campo y a potenciar otras cualidades. “Con la edad, el físico ya va bajando y bueno, pues tienes que aprender otras cualidades”.
A ello se suma todo lo aprendido durante una trayectoria en la que ha pasado por diferentes equipos, vestuarios y contextos futbolísticos. Para Óscar, la experiencia se ha convertido en una de sus principales aliadas.
“Al final vivimos mil experiencias, al final yo creo que en cada sitio que he estado, pues he tenido mil y una anécdotas, he disfrutado mucho de esto y sigo haciéndolo”.
Esa capacidad de disfrutar es también una de las razones por las que continúa compitiendo. Mantenerse en buen estado de forma y seguir encontrando motivación en el día a día le permite prolongar una etapa que todavía disfruta tanto en los entrenamientos como en los partidos.
“De hecho, que siga disfrutando del día a día, así que siga jugando y siga pasándomelo bien y de ahí por eso sigo compitiendo y estando en buen estado de forma para seguir pasándomelo bien, tanto entrenando como jugando”.
Más allá de la evolución como futbolista, el paso por diferentes vestuarios también le ha dejado importantes aprendizajes personales. Para Óscar, una de las principales enseñanzas que le ha dado el fútbol es la convivencia. “Lo fundamental es convivir”.
A lo largo de los años ha compartido vestuario con jugadores de distintas edades, personalidades y procedencias. Una experiencia que le ha obligado a adaptarse a diferentes situaciones y a aprender a relacionarse con cada compañero.
Ahora, después de tantos años ejerciendo también como capitán, esa capacidad de entender a los demás se ha convertido en una parte importante de su manera de vivir el fútbol. “Al final yo tengo, qué sé yo, diecinueve, veinte compañeros al lado, que cada uno tiene su forma de ser, cada uno es de un lado del mundo y de otro totalmente diferente”.
Una convivencia que, para el futbolista, trasciende el terreno de juego y le ha enseñado a entender mejor a las personas. “Me ha enseñado bastante a saber tratar a las personas, a saber respetarlas, a ponerme en su lugar, a empatizar con ellos”.
Las dificultades también forman parte del camino
Una trayectoria tan extensa también ha estado marcada por momentos complicados. Salir de casa y adaptarse a nuevos lugares fue uno de los primeros grandes retos que tuvo que afrontar. Su llegada a la Península, después de salir de Tenerife rumbo a Extremadura, supuso enfrentarse a una realidad muy diferente, lejos de la familia y con unas condiciones climáticas a las que no estaba acostumbrado.
“Sabes que la familia está muy lejos, es el cambio de tiempo, el frío, el invierno se padece muy duro, entrenar con bajas temperaturas”.
No fueron momentos sencillos, pero tenía claro que debía continuar luchando por aquello que quería. “Hay días que son complicados, que cuesta estar separado de la familia, cuesta todo un poquito, aunque hay que levantarse y al final luchar por lo que quería y yo creo que lo conseguí”.
Años después, volvería a enfrentarse a un proceso de adaptación similar, aunque en un contexto todavía más exigente. Su etapa en Polonia es, de hecho, la que recuerda como una de las más complicadas de su carrera. “Yo creo que el año que más me ha costado fue el año que estuve en Polonia”.
Allí tuvo que adaptarse a la forma de ser de los polacos, a un vestuario de mayor edad y, nuevamente, a unas condiciones meteorológicas muy diferentes a las que había conocido hasta entonces. “Adaptarme a la forma de ser de los polacos, a un vestuario muy mayor, al frío también, a las nevadas que caían”.
Entre sus recuerdos de aquella etapa aparece especialmente una imagen que resume la dureza de aquella experiencia: las mañanas de invierno antes de acudir a entrenar. “Levantarme a las ocho de la mañana con menos diez grados e ir a entrenar. Pues eso me costó mucho para adaptarme”.
Un reto todavía pendiente
Después de todo lo vivido, Óscar no tiene un objetivo individual demasiado marcado. Sin embargo, sí hay un reto que le haría especial ilusión antes de poner punto final a su etapa como futbolista: conseguir el ascenso del CD Barco a Segunda Federación. “Me gustaría subir a Segunda Federación con el Barco”.
La ilusión tiene un significado especial por todo lo que el club representa para él. El Barco lleva años persiguiendo ese objetivo y Óscar considera que el trabajo realizado merece una recompensa. “Es un club que se lo merece, que trabaja mucho, que lleva muchos años intentándolo”.
A ello se suma el agradecimiento hacia una entidad que durante todos estos años ha confiado en él y le ha hecho sentirse valorado. “Yo le tengo mucho que agradecer a este club, porque siempre ha confiado en mí, siempre me ha valorado”.
Por eso, si finalmente ese ascenso llegara, podría convertirse en una manera especial de cerrar su etapa como jugador. “Me gustaría terminar mi carrera así, la verdad”.
El futuro, también dentro del fútbol
A día de hoy, Óscar no sabe cuándo llegará el momento de dejar el fútbol. No quiere marcarse una fecha ni decidir por adelantado cuántas temporadas le quedan. Su planteamiento es sencillo: terminar cada curso, analizar cómo se encuentra y decidir entonces.
“No sé los años que me quedan, no sé si terminaré este año o jugaré otro más, pero bueno, no me marco, voy día a día”.
Su intención es continuar mientras sienta que todavía puede competir al nivel necesario y aportar al equipo. “Nada más termine la temporada me evalúo, veo si físicamente sigo adaptándome al nivel y sigo, pues bueno, marcando la diferencia y siendo uno más”.
Mientras decide cuándo llegará ese momento, el futbolista lanzaroteño ya está preparando su futuro. Se está formando como entrenador y como coordinador de fútbol base, una faceta que ya desarrolla trabajando con niños.
“Me estoy formando como entrenador y como coordinador de base, soy coordinador de niños, pues mi idea es, cuando termine el fútbol, seguir ligado de esa manera”.
Así, cuando llegue el momento de colgar las botas, Óscar no contempla alejarse del deporte que ha marcado su vida. Su intención es continuar vinculado al fútbol desde otra perspectiva y seguir formando parte de él.
El consejo de un jugador que también tuvo que atreverse
Su historia comenzó en Lanzarote, siendo un joven que soñaba con hacerse un camino en el fútbol. Después de recorrer distintos equipos, categorías y países, Óscar tiene claro qué consejo daría ahora a los jóvenes de la isla que persiguen ese mismo sueño: intentarlo. “Que prueben, que prueben siempre, que prueben a salir”.
El futbolista considera que, cuando aparece la oportunidad de continuar creciendo fuera de la isla, hay que ser valiente y aprovecharla. Él mismo tuvo que hacerlo para construir una carrera que le ha llevado a vivir del fútbol durante tantos años. “Que si tienen la oportunidad de salir fuera de Lanzarote, que lo hagan, que lo hagan sin pensarlo y que aguanten y aguanten”.
Pero salir es solo el primer paso. También está la capacidad de resistir cuando llegan los momentos difíciles, algo que Óscar conoce de primera mano después de haber vivido lejos de su familia y haber tenido que adaptarse a diferentes países y vestuarios.
“Que al final, si quieres vivir de esto, si quieres disfrutar de esto y lograr objetivos mayores, hay que salir de la isla, hay que ser valiente e intentar, disfrutar de esto y aguantar”.
Y, por encima de todo, anima a disfrutar del camino. Después de tantos años dentro del fútbol, esa sigue siendo una de las claves que explican por qué Óscar Martín continúa compitiendo.
“Y cuando vaya mal, pues aguantar, aguantar y soportar, que ya seguro que después viene la recompensa, que es mucho mayor”.












