Marieke Vervoot está preparada para enfilar el último sprint de su vida
Marieke Vervoot espera en el Hospital Universitario de Bruselas

Marieke Vervoot espera en el Hospital Universitario de Bruselas
LanzaroteDeportiva.com / Foto: Twitter
Hablar de Marieke Vervoot es hablar de una persona incansable, paradeportista de élite y de una enamorada de Lanzarote. Marieke se ganó con su simpatía el cariño de los atletas que entrenan en Lanzarote, lugar que ella eligió para prepararse y ganar en los dos últimos Juegos Paralímpicos un total de 3 medallas o proclamarse campeona del mundo del Comité Paralimpico Internacional celebrado en Doha en el 2015.
Pero hablar de Marieke es hablar de una persona que con sus 38 años no ha parado de sufrir desde que a los 14 le diagnosticasen una enfermedad degenerativa que, a día de hoy, la tiene postrada en una cama en el Hospital Universitario de Bruselas, sin movilidad de cintura para abajo, con algo de cegera y con convulsiones por los dolores que padece que le impiden dormir. Marieke practicaba buceo y baloncesto hasta que apareció una lesión en el tendón de Aquiles que le obligó a caminar de puntillas, luego fueron las muletas y poco después sus piernas se apagaron. Los médicos quedaron desconcertados con su parálisis rara y cruel que poco a poco ha ido desgastando el cuerpo y el cerebro de Marieke.
Marieke avisó en los últimos Juegos Olímpicos, “tengo los papeles firmados para que me apliquen la eutanasia desde el año 2008, pero es una opción para cuando los dolores sean insoportables”. Al parecer ese triste momento está cerca, según ha confesado en una entrevista al diario británico Telegraph, “no quiero sufrir más, esto es muy dificil para mí. Cada día me deprimo más y más. Nunca tuve estos sentimientos, pero no puedo más”, explicaba la deportista mientras lloraba.
La flamenca quiere descansar, para siempre. Se acompaña en el Hospital por los suyos, donde no falta tampoco su principal escudero, su perro, el cual ya demostró en Lanzarote que es parte imprescindible en su vida. Marieke acudió por primera vez a Lanzarote para el Ironman del 2008, invitada por el Club La Santa, para dar una charla motivacional a los triatletas, cautivando tanto ella como su perro a todos los presentes. La charla, que tuvo lugar en Puerto del Carmen, se alargó más de lo previsto. La gente se enamoró de ella y ella de Lanzarote, hasta el punto que en estos últimos 9 años la isla ha sido su lugar de concentración, ha aprendido español de forma autodidacta y ha confesado “quiero que mis cenizas las esparzan por Lanzarote”.
La eutanasia es legal en Bélgica desde el año 2002 y desde el 2008, Marieke lo tiene claro. Ahora afronta el camino final de la vida y lo sigue haciendo, pese a los “gritos de su cuerpo” como ha definido las convulsiones el neurólogo que la atiende, con una sonrisa, esperando que llegue el momento de dejar de sufrir y descansar para siempre en la tierra de la que se enamoró, Lanzarote.













